29-07-2009
Antes de salir de Samarcanda pasamos a hacernos las fotos obligadas en el Registán, donde se encuentran las madrassas más antiguas de Asia Central, y frente al mausoleo de Tamerlán.
Vamos en dirección a Tashkent, la capital (“TOSHKENT”, viene indicado) y hoy no tocan muchos kms. Hay muchos controles policiales pero sin presentar ninguna dificultad. A lo poco de pasar uno nos damos cuenta de que nos teníamos que haber desviado (parece que más adelante hay obras) y nos volvemos a preguntar…pero en dirección contraria y justo al lado de la policía (¡?!). Si es que nos lo buscamos… (“es Homer”, dice Juanlu) y nos caen 50$ de multa tras mucho negociar, pasando de estar muy serios a terminar de mamoneo con los oficiales.
En Tashkent la frontera queda justo al lado de la ciudad pero nos dicen que está cerrada con la carretera en obras. Vamos a tener que volvernos 70km hasta la frontera más cercana, que abre a las 7 de la mañana, así que tendremos que hacer noche por allí. Aprovechamos para cenar pinchitos de ternera (“muu” le decimos) y por fin aprendemos cómo se dice frío (“sook”, “sook piva” o algo así para la cerveza fría).
Para dormir empiezan las dificultades. Tashkent es una gran ciudad, con avenidas grandes y todos los hoteles son de 5 estrellas, algunos en plan Las Vegas. Una opción es acampar o dormir en los coches cerca de la frontera que estaba cerca para estar allí pronto al día siguiente. Viéndolo ahora, íbamos a la primera de las fronteras porque entendimos que la carretera esta cerrada, cuando era la frontera lo que estaba cerrado.
Cuando paramos a preguntar por algún hotel nos asaltan literalmente tres policías fuera de servicio y con aliento a vodka: que si nos hemos saltado una línea continua, que si llevamos dinero, móviles…se ponen a enrear y me pasan un teléfono con alguien que habla en inglés. Resulta que han despertado de la cama a un compañero suyo y le hacen venir. Fue un momento un poco tenso, pero parece que con la ayuda de esta cuarta persona se solucionó el asunto. Lo cierto es que Uzbekistán es un país en el que controlan mucho quien circula por ahí y más si es en las proximidades de las fronteras.
Terminamos durmiendo en uno de los hoteles que vimos primero, los cuatro en la misma habitación. Al día siguiente probaríamos con la frontera que se encuentra 70km al sur.
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[...] Los primeros días se va un dineral y es difícil gastar poco. En Asia la cosa cambia siempre y cuando evitemos las grandes capitales (en Taskent sólo vimos hoteles de *****) que además son más peligrosas. [...]